Yo siempre fui una persona de rutina, tampoco cuento con grandes aspiraciones... Bueno, ¿para que mentir? Sí, cuento con ellas pero sé que sólo son eso, aspiraciones. El caso es que siempre fui mucho de rutina, a la hora de salir, de aficiones, de mi gente... La pena es que cuando intento improvisar, cuando estoy asquerosamente bien y me animo a ser diferente sin dejar a los míos de lado, siempre pasa algo que les afecta, cuanto mejor esté, más gordo es lo que les pasa, es una regla de tres del karma... Más que del karma debe ser el efecto mariposa, ese en el que una mariposa aletea aquí y en Australia aparece un huracán, pues algo parecido: Yo estoy bien aquí y no muy lejos de mí una persona que me importe lo pasa mal, cosa que se ve aumentada por mi nuevo afán de improvisar... No, si al final, por mucho que quiera cambiar es mejor que siga siendo el mismo de siempre, creo que eso de dejar de ser yo sin dejar de ser yo no es algo que me vaya a resultar fácil...