lunes, 16 de noviembre de 2009

"De cómo hacer una montaña de un grano de arena"

Viendo cómo van las cosas estoy planteándome seriamente mi mentalidad, y esta tarde la película de "Amelie", mi favorita donde las haya, me ayudó a comprender el porqué soy capaz de no entenderme ni a mi mismo... Cuando dicen que una persona se ahoga en un vaso de agua o que hace una montaña de un grano de arena... Creo que abiertamente se refieren al que aquí os escribe. Espero que lo siguiente os ayude a pensar si vosotros también sois de los que con una sola palabra son capaces de redactar un libro.

"Nino se retrasa, para Amelie sólo caben dos explicaciones:


- La primera, que no encontró la foto.

- La segunda, que no tuvo tiempo de recomponerla porque una pandilla de atracadores de bancos le tomó como rehén, perseguidos por la policía, lograron escapar pero él provocó un accidente, cuando recuperó el conocimiento no recordaba nada. Un ex-convicto que pasaba por allí le recogió en auto-stop y tomándolo por un fugitivo lo escondió en un contenedor destinado a Estambul, allí se topó con un grupo talibán afgano que le propuso acompañarle para volar unas cabezas de misiles soviéticos, pero su camión chocó con una mina en la frontera del Tayikistán. Sólo sobrevivió él. Acogido en una aldea de montañeses, se convirtió en militante muyahidín, así que Amelie no se explica porqué se preocupa tanto por alguien que come sopa de remolacha y lleva un tiesto horrible por sombrero..."

miércoles, 11 de noviembre de 2009

"De cómo amago pero no doy"

Esta vez no vengo a lamentarme de nada, sólo vengo a reflexionar sobre todos los proyectos que siempre empiezo pero nunca llevo a cabo. Las cosas para mi este año están cambiando mucho, no sabría decir si a bien o a mal, pero están cambiando, así que tendré que adaptarme a ellas, cambiaré yo tambien, pero tampoco puedo prometer que a bien o a mal, simplemente cambiaré.

Estos días, viendo que aún soy joven, sigo dándome mal por todo lo que no me va bien, porque como no me queda vida por delante... Así que eché la vista atrás y a parte de ver que mi vida sentimental no es más activa que la de una alcachofa (porque sí, amigos, hasta las alcachofas tienen corazón), vi que dejé sin cumplir muchos proyectos, guiones de cortos a medio realizar, canciones para tocar con el bajo a medio aprender, libros por leer, películas por ver... y es que cuando uno, a parte de cambiar con tal de no seguir como siempre, deja actividades de las que lleva pendiente toda una vida, le sobra tiempo por todas partes, así que ahora, las tarde de mis sábados quedan completamente obsoletas si no las relleno con cualquier actividad. Aprovecharé para ver a los mios, para terminar esos guiones, para leer esos libros, ver esas películas y tocar de nuevo el bajo. Aprovecharé para vivir uno a uno esos minutos que no podía hasta ahora por falta voluntaria de tiempo.

Supongo que a fin de cuentas no todo es malo, ahora sólo me queda por ver si todo esto lo hago porque me sale de dentro, o porque necesito más que nunca mantenerme ocupado con tal de no pensar en lo que me pasa por la cabeza...

martes, 10 de noviembre de 2009

"De cómo descubro una vez más que, al final, todo se sabe"

Hay cosas que puedes callarte, pero no se pueden esconder por mucho tiempo, y es que tres meses, para según qué cosas, son una eternidad... Sí, otra vez la idea de que el tiempo y el espacio son relativos... pero es que siempre van a coincidir en el peor momento. Llevo toda una vida pensando que hay ciertas cosas que no se deben decir si quieres mantener la normalidad, pero siempre habrá gente como yo, que es incapaz de mantener la boca cerrada cuando no tiene nada que perder.

Si alguna vez llego a cambiar esto, sé que ya no seré yo, o al menos un yo al que no le importa nada, y sinceramente, creo que estoy empezando a cambiar, estoy empezando a hacer cosas que dije que nunca haría, que no recomiendo hacer, que no me gustan... pero cuando ya no queda nada, refugiarse en los estudios, en los libros, en la cultura, la música... te hace pensar que puedes llenar ese vacío, pero nunca, y repito, nunca lo llena, pueden pasar horas, días, meses, desde que pretendes llenar ese hueco hasta que te das cuenta de que algo, lo que sea, una persona, un olor... algo, te hace volver atrás para ver que, en el fondo, sigues siendo aquel niño de 14 años que perdió el tiempo atascándose en su propio agujero y que, ya tengas 18 ó 50, siempre estará ahí, llorando en un rinconcito de nosotros hasta que vuelves a verlo y te señala con un dedo, haciéndote sentir culpable por lo que has hecho o dicho y que te hace recordar.

Resulta difícil avanzar, o al menos intentarlo, cuando sabes que pienses lo que pienses y sientas lo que sientas, por tu culpa, una vez más al final, todo se sabe.

lunes, 9 de noviembre de 2009

"De cómo aquella noche en la tetería, un hombre peleaba consigo mismo"

Desde hace unos días llevo una coña con mis amigos en la que yo tengo un amigo, no invisible, porque yo lo "veo", pero ellos no y hacen como si estuviera ahí, pero vamos, que es mi "amigo". Se llama Míguel, no Miguel, sino Míguel, con tilde en la "i", bueno, en realidad no se llama así, pero es que de donde él viene tienen unos nombres que nosotros no podemos pronunciar ni escribir. No, no viene de China, ni de ningún sitio parecido, viene de Saturno... bueno, de un anillo de Saturno. La cosa es que muchas veces "discuto" con Míguel y poco a poco, estos días me fui dando cuenta de que Míguel representa para mi todo lo que jamás fui, todo lo que no soy y todo lo que nunca seré. Supongo que me corroe la envidia de "tener al lado" a alguien como él.

Cuando uno no sabe cómo decir las cosas, necesita que alguien las diga por él, y si tiene miedo de decirlas en voz alta... ¿quién mejor para hablar que nuestro otro yo? ese que nadie ve, ese que nadie siente, ese que nadie oye, pero que siempre está ahí, que lo sabe todo de nosotros, que nos vio llorar, reir, gritar... Supongo que muchas veces los mejores amigos son siempre los que están ahí... aunque no estén. La pena de todo esto es que si fuera al revés, si Míguel tuviera mis valores y yo los suyos, posiblemente me iría mucho mejor en la vida, al menos soy consciente de ello...

Hace poco leí que un sabio dijo una vez: "Puedes tener lo que quieras, si sacrificas todo lo demás". Lo que en verdad quería decir es que no hay nada que no tenga un precio, así que antes de luchar más vale que pienses lo que quieres perder, el problema está cuando lo único que te queda por ganar es lo único que te queda por perder... ¿qué hacer?, tampoco importa mucho la respuesta... demasiado tarde ya para reflexionar...

martes, 3 de noviembre de 2009

"De lo que ocurrió aquella noche en la que echaban "El Perfume" en el cine de invierno"

Parece que los recuerdos nunca nos abandonan y es que llevo unos días recordando y soy incapaz de quitármelo de la cabeza. Sé que el tiempo pasa y justamente por ello sé que los recuerdos quedan y a la vez se modifican. En Diciembre de este año hará exactamente 3 años de aquella fatídica noche sentimental, por muchas palabras que haya soltado hasta ahora, por mucho que haya podido decir que sentí, nada fue verdad y es por ello que ahora, que pude avanzar y encontrar otra que ocupe mi quijotera y mi corazón, posiblemente nunca vuelva a decir: "Te amo"... Ya no, nunca me creería.

En la entrada anterior dije que había cuatro tipos de chicas: las simples, las complicadas, las muy complicadas y las que me gustan a mí. No hay una forma exacta de definir a las que me gustan, pero sé que nunca terminaré con una de ellas, no me lo podría permitir, demasiado lejos de mi alcance, pero aquella noche pude palpar la felicidad y desde entonces sólo he tenido vagas sensaciones que evocaban sentimientos ya muertos dentro de mi, podría decir que, desde entonces sólo me enamoré una vez más y aún está presente, pero esta vez es más inalcanzable que el resto, supongo que recordar me ayuda a vivir... Continúo viendo en mi cabeza las imágenes de la entrada a la sesión de las siete y media, de un 16 de Diciembre, "El Perfume", aquella era la película, una obra maestra, aunque ahora sería incapaz de juzgarla objetivamente, asocio aquel rollo de filmina con los buenos recuerdos, pero ahora esos recuerdos se ven menguados en lo que a la chica que me acompañaba respecta, tiene otra cara, otra personalidad, otra voz, otra sonrisa... Hasta ahora sólo pude sentir el amor como alguien con quien vivir el presente, pero ya no, no sé si no puedo o no quiero, pero pensar en amor, tal y como soy ahora, me conlleva pensar en el futuro, en una vida, en el ahora, en el mañana y en el ayer, algo imperecedero a través de los días, y es que revivir aquella película cambiando de acompañante me resulta extraño, pero extrañamente agradable.

Como ya dije, espacio y tiempo son relativos, lo malo es que siempre van a coincidir en el peor momento... y más cuando uno todavía siente...

lunes, 2 de noviembre de 2009

"De cómo un estudiante llegó a la universidad el día de la patrona"

De la noche a la mañana mi vida cambió drásticamente, pasé de ser un estudiante de vacaciones, sin preocupaciones mayores que a qué hora me acuesto, a qué hora me levanto y algún asunto amoroso a medio resolver, a ser un estudiante universitario en toda regla, con clases dadas por hombres y mujeres con doctorado, con una facultad a la que rendir culto acudiendo charlas y conferencias y mil cosas más...

El primer día aparecí allí sin saber apenas dónde tenía que ir, sin conocer a nadie, sin saber qué o cuándo iba a pasar. Entonces comprendí que el espacio y el tiempo son relativos y que no importa lo que podamos decir o hacer, sólo si vivimos según nuestros principios, podremos vivir tranquilos, pero muchas veces cuesta ser coherente incluso con uno mismo, y la hipocresía muchas veces no es tan grave como el engaño a uno mismo. Es por ello que después de un mes dándole vueltas al futuro que quería tener tras terminar esta formación me di cuenta que llevaba un mes, mejor dicho varios, desde que terminé el curso, engñándome a mi mismo. Lo peor de todo este asunto es que me dio tiempo a hacer amistad con muchos de mis compañeros, todos tenemos nuestras manías, nuestro humor... pero es lo que nos hace ser como somos. Pero por casualidades del destino, en las fiestas de la patrona de mi ciudad, tuve la magnífica idea de hacer saber lo que llevaba tiempo pensando, me equivoqué de carrera, debería haber estudiado Filología Clásica en lugar de Comunicación Audiovisual, pero ya no hay marcha atrás, sin embargo, no fue un año perdido, ya lo comprendí algunos días más tarde y aún sabiéndolo no puedo dejar de estar intranquilo sabiendo que podría haberlo aprovechado haciendo lo que realmente me gusta. ¿Alguien dijo estrés?. No, es miedo de volver a equivocarme una vez más, primero los estudios, luego el amor... Y es que también me di cuenta que hay cuatro tipos de mujeres: las simples, las complicadas, las muy complicadas y las que me gustan a mi...

Este año, mi vida, dio muchos cambios bruscos que no consigo asimilar y es que, cuando uno está en lo que cree el punto más alto de la felicidad sólo piensa en cómo será la caída y en el miedo a poder arrastrar a los demás...