Cuentan que una vez, en una expedición en el polo, un monje que allí fue, encontróse con un esquimal y explicóle su religión, a lo que el esquimal dijo:
- Así que si no hubiera oído hablar del infierno, ¿no podría ir a él?.
A lo que el monje contestó:
- No, hijo, no si no lo conocieras.
Durante unos segundos, el esquimal, reflexionó sabiamente y concluyó la conversación:
- Entonces, ¿por qué me hablas de él?
¿A fin de qué pongo esta historia?. Pues a fin de que parece que cada día que pasa siempre hay alguien que intenta imponerte las cosas, la ideología, la cultura, la religión... y luego predican una igualdad tan igual que es pa' cagarse de lo igual que es... No, no se trata de eso, sí, muchas veces deseas ser alguien común, como el resto, con una vida común, unas creencias comunes y bla, bla, bla... No soy precisamente creyente, pero tampoco intento imponérselo a los que creen, ¿por qué ellos tienen que imponérmelo a mi?. Pero tampoco hay que llegar a los extremos de quitar las esculturas religiosas y demás... para la mayoría los creyentes soy un asqueroso ateo y para muchos ateos soy un hereje por estar a favor de la escultura y el arte cristiano... Soy antivandálico, no anticatólico... En fin, por fin, después de mucho actualizo para decir esto, espero volver pronto.