domingo, 5 de julio de 2009

"Buscando La Verdad"


Ante todo intentaré tratar el tema de manera objetiva ya que mis opiniones acerca de la Iglesia no son precisamente acordes a las de los creyentes. Dándole vueltas a la inscripción que Jaques Sauniere dejó junto a la Mona Lisa estuve reflexionando sobre las diferentes religiones. La inscripción decía: "So Dark The Con Of Man" ("Tan Oscuro El Engaño Del Hombre"), haciendo referencia, según el desmitificado Priorato de Sión, a la ocultación por parte de la Iglesia de la real descendencia de Cristo. No haré referencias a dicha polémica prole, sino al oscuro engaño del hombre.

Desde los orígenes, el ser humano fue (y en mi opinión es y será) un individuo, no politeísta, sino creyente en múltiples entes, no necesariamente deidades masculinas o femeninas a pesar de que así era en los albores de la civilización, pero sí seres que cuidaban de sus campos, de su familia, del agua que les calmaba la sed... es decir, adoración por la naturaleza en sí, en una sóla palabra, el ser humano es por naturaleza, valga la redundancia, naturalista. No se adora un dios que, teóricamente, premia a los buenos y castiga bajo pena al resto, ¿es eso un dios bondadoso?. No lo creo. Yo no creo en Dios como único ente que nos maneja, y aunque lo hiciera, reflexionad un momento, el cristianismo ofrece una religión en la que Dios, padre único y omnipotente, envía a su hijo a la tierra, es por tanto un hijo mortal, sin embargo, y la historia me ampara, en el primer concilio ecuménico celebrado en Nicea se discutió y se aprobó la inmortalidad de Cristo así como su divinización, en mi opinión esto nos deja con una única conclusión: Si la religión cristiana creía en Dios, que envía a su hijo como mortal, pero la propia Iglesia diviniza a dicho profeta, ellos mismos se están transformando en una entidad con dos deidades, pasando a ser una de las muchas que conforman la interminable lista de religiones paganas, adorando así, no a uno sólo, sino a varios dioses, condenándose a una hipocresía datada de siglos de antigüedad, pues, Constantino I (Pagano hasta su muerte a pesar de lo que digan en ciertas ocasiones) les otorgó la libertad de elegir religión, ellos escogieron separarse del paganismo para ser monoteístas y, paradójicamente, regresaron al origen de todo. Aquí por tanto se constata mi teoría de las raíces del ser humano. A pesar de ello el término pagano parece que se denigró hasta llegar a significados cercanos al satanismo, siendo de origen latino, paganus, que indicaba al que vivía en el campo y lo cultivaba y que, como todos por aquel entonces, adoraban a la naturaleza que cuidaba sus vidas, un caso similar a lo que sucedió con el término villano, pero esa ya es otra historia, ya que como bien dice Luis Piedrahita: "El castellano es un idioma loable, lo hable quien lo hable".

Es pues que termino con una breve conclusión como resumen de todo esto: No es viable decir que uno es cristiano, sionista (¿similitud lingüística con el Priorato de Sión por mera casualidad?, no lo creo), budista, ateo, pagano o dividir el mundo en dos entidades, sino que simplemente cabe decir que lo humano es divino y que cada uno decida pensar libremente sin negar las ideas de otro, pues sin dioses, muchos dicen que no podríamos existir, pero esos dioses tampoco tendrían cabida sin nadie que les pensara.

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