
Tengo la extraña costumbre de no leer un libro que está de moda a no ser que, por casualidad, yo lo leyese mucho antes, así que cuando se hizo el boom de "El Código Da Vinci" mi mente se cerró en banda a leer esta obra, prometo que lo intenté porque a mi todo lo que sean misterios históricos me gusta (aunque tal y como se trató a la obra podrían haber sido "misterios histéricos" en lugar de históricos), tienen su base real y su parte fantasiosa y quien sabe si no es real también en parte. Supongo que soy demasiado agnóstico en estos temas como para decantarme por llamar a esta literatura "ciencia ficción".
Confieso también que desde que tenía diez años sentí una gran debilidad por la figura de Leonardo Da Vinci, es lo que yo llamaría el "homo universalis", es por ello que tantas veces intenté leerme el libro hasta que por fin lo conseguí terminar ayer por la noche, se ve que cuando no tengo un buen día mi ritmo de lectura aumenta, supongo que con la finalidad de evadirme. Toda esta admiración me viene desde una redacción que nos mandaron hacer en el último verano de primaria, la gente recibía personajes de gran envergadura (Cristobal Colón, Los Reyes Católicos, Lorenzo de Medici...), señores que aparecían en los libros de historia, políticos, conquistadores, filósofos... y de repente llegó mi turno... Leonardo Da Vinci... ¿porqué yo?¿porqué a mí?¿porque tenía que hacer la redacción de un señor que jamás se había nombrado en clase? (Cosa que, sinceramente, después de terminar el trabajo nunca entendí). La suerte nunca me acompañó de primeras, así que llegué decaído a casa y abrí la Encarta 2000 (Sí, era lo que tenía entonces, para mi internet no existía y mucho menos la Wikipedia), ¿Da Vinci? Leonardo de Ser Piero, Da Vinci sólo indicaba una localidad, vaya... resultóme curioso, no lo voy a negar. ¿Firmaba como Io Leonardo? rehusaba de apellidarse "Ser Piero", por lo visto no está del todo claro de quien era hijo en aquella localidad... la cosa se ponía interesante, para que intentar mentir, el morbo de la polémica histórica siempre me intrigó. ¿Que sus cuadros resultaban polémicos?, yo quería saber el porqué. ¿No era sólo pintor?, Aquel hombre era un genio, pintor, escritor, científico, inventor, músico... Fue en aquel momento y continúa siendo el logotipo de hombre renacentista por excelencia, es por ello que le otorgué el honor de "homo universalis" y creedme cuando digo que, para un niño de diez años, descubrir alguien así marca el resto de su vida, desde aquel entonces es para mi una figura, un ejemplo a seguir y el objeto de muchas investigaciones en mi tiempo libre, incluso mucha gente que me conoce bien ni siquiera conoce una mínima parte de mi adoración por esta figura.
Poco más me queda por decir, simplemente que, al terminar ayer la obra decidí dedicar una pequeña entrada a este ser históricamente inmortal, imperecedero a través del tiempo y gracias al cual tenemos inventos que van desde el simple tenedor hasta el helicóptero o un traje de buzo y cuyos descubrimientos fueron, algunos, tapados por la Iglesia del momento para no alterar el orden público, pero si alguien sabe como funciona el corazón de un hombre (Y es en su sentido más estricto), ese es "O, Draconian Devil".
Confieso también que desde que tenía diez años sentí una gran debilidad por la figura de Leonardo Da Vinci, es lo que yo llamaría el "homo universalis", es por ello que tantas veces intenté leerme el libro hasta que por fin lo conseguí terminar ayer por la noche, se ve que cuando no tengo un buen día mi ritmo de lectura aumenta, supongo que con la finalidad de evadirme. Toda esta admiración me viene desde una redacción que nos mandaron hacer en el último verano de primaria, la gente recibía personajes de gran envergadura (Cristobal Colón, Los Reyes Católicos, Lorenzo de Medici...), señores que aparecían en los libros de historia, políticos, conquistadores, filósofos... y de repente llegó mi turno... Leonardo Da Vinci... ¿porqué yo?¿porqué a mí?¿porque tenía que hacer la redacción de un señor que jamás se había nombrado en clase? (Cosa que, sinceramente, después de terminar el trabajo nunca entendí). La suerte nunca me acompañó de primeras, así que llegué decaído a casa y abrí la Encarta 2000 (Sí, era lo que tenía entonces, para mi internet no existía y mucho menos la Wikipedia), ¿Da Vinci? Leonardo de Ser Piero, Da Vinci sólo indicaba una localidad, vaya... resultóme curioso, no lo voy a negar. ¿Firmaba como Io Leonardo? rehusaba de apellidarse "Ser Piero", por lo visto no está del todo claro de quien era hijo en aquella localidad... la cosa se ponía interesante, para que intentar mentir, el morbo de la polémica histórica siempre me intrigó. ¿Que sus cuadros resultaban polémicos?, yo quería saber el porqué. ¿No era sólo pintor?, Aquel hombre era un genio, pintor, escritor, científico, inventor, músico... Fue en aquel momento y continúa siendo el logotipo de hombre renacentista por excelencia, es por ello que le otorgué el honor de "homo universalis" y creedme cuando digo que, para un niño de diez años, descubrir alguien así marca el resto de su vida, desde aquel entonces es para mi una figura, un ejemplo a seguir y el objeto de muchas investigaciones en mi tiempo libre, incluso mucha gente que me conoce bien ni siquiera conoce una mínima parte de mi adoración por esta figura.
Poco más me queda por decir, simplemente que, al terminar ayer la obra decidí dedicar una pequeña entrada a este ser históricamente inmortal, imperecedero a través del tiempo y gracias al cual tenemos inventos que van desde el simple tenedor hasta el helicóptero o un traje de buzo y cuyos descubrimientos fueron, algunos, tapados por la Iglesia del momento para no alterar el orden público, pero si alguien sabe como funciona el corazón de un hombre (Y es en su sentido más estricto), ese es "O, Draconian Devil".
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