martes, 3 de noviembre de 2009

"De lo que ocurrió aquella noche en la que echaban "El Perfume" en el cine de invierno"

Parece que los recuerdos nunca nos abandonan y es que llevo unos días recordando y soy incapaz de quitármelo de la cabeza. Sé que el tiempo pasa y justamente por ello sé que los recuerdos quedan y a la vez se modifican. En Diciembre de este año hará exactamente 3 años de aquella fatídica noche sentimental, por muchas palabras que haya soltado hasta ahora, por mucho que haya podido decir que sentí, nada fue verdad y es por ello que ahora, que pude avanzar y encontrar otra que ocupe mi quijotera y mi corazón, posiblemente nunca vuelva a decir: "Te amo"... Ya no, nunca me creería.

En la entrada anterior dije que había cuatro tipos de chicas: las simples, las complicadas, las muy complicadas y las que me gustan a mí. No hay una forma exacta de definir a las que me gustan, pero sé que nunca terminaré con una de ellas, no me lo podría permitir, demasiado lejos de mi alcance, pero aquella noche pude palpar la felicidad y desde entonces sólo he tenido vagas sensaciones que evocaban sentimientos ya muertos dentro de mi, podría decir que, desde entonces sólo me enamoré una vez más y aún está presente, pero esta vez es más inalcanzable que el resto, supongo que recordar me ayuda a vivir... Continúo viendo en mi cabeza las imágenes de la entrada a la sesión de las siete y media, de un 16 de Diciembre, "El Perfume", aquella era la película, una obra maestra, aunque ahora sería incapaz de juzgarla objetivamente, asocio aquel rollo de filmina con los buenos recuerdos, pero ahora esos recuerdos se ven menguados en lo que a la chica que me acompañaba respecta, tiene otra cara, otra personalidad, otra voz, otra sonrisa... Hasta ahora sólo pude sentir el amor como alguien con quien vivir el presente, pero ya no, no sé si no puedo o no quiero, pero pensar en amor, tal y como soy ahora, me conlleva pensar en el futuro, en una vida, en el ahora, en el mañana y en el ayer, algo imperecedero a través de los días, y es que revivir aquella película cambiando de acompañante me resulta extraño, pero extrañamente agradable.

Como ya dije, espacio y tiempo son relativos, lo malo es que siempre van a coincidir en el peor momento... y más cuando uno todavía siente...

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