De la noche a la mañana mi vida cambió drásticamente, pasé de ser un estudiante de vacaciones, sin preocupaciones mayores que a qué hora me acuesto, a qué hora me levanto y algún asunto amoroso a medio resolver, a ser un estudiante universitario en toda regla, con clases dadas por hombres y mujeres con doctorado, con una facultad a la que rendir culto acudiendo charlas y conferencias y mil cosas más...
El primer día aparecí allí sin saber apenas dónde tenía que ir, sin conocer a nadie, sin saber qué o cuándo iba a pasar. Entonces comprendí que el espacio y el tiempo son relativos y que no importa lo que podamos decir o hacer, sólo si vivimos según nuestros principios, podremos vivir tranquilos, pero muchas veces cuesta ser coherente incluso con uno mismo, y la hipocresía muchas veces no es tan grave como el engaño a uno mismo. Es por ello que después de un mes dándole vueltas al futuro que quería tener tras terminar esta formación me di cuenta que llevaba un mes, mejor dicho varios, desde que terminé el curso, engñándome a mi mismo. Lo peor de todo este asunto es que me dio tiempo a hacer amistad con muchos de mis compañeros, todos tenemos nuestras manías, nuestro humor... pero es lo que nos hace ser como somos. Pero por casualidades del destino, en las fiestas de la patrona de mi ciudad, tuve la magnífica idea de hacer saber lo que llevaba tiempo pensando, me equivoqué de carrera, debería haber estudiado Filología Clásica en lugar de Comunicación Audiovisual, pero ya no hay marcha atrás, sin embargo, no fue un año perdido, ya lo comprendí algunos días más tarde y aún sabiéndolo no puedo dejar de estar intranquilo sabiendo que podría haberlo aprovechado haciendo lo que realmente me gusta. ¿Alguien dijo estrés?. No, es miedo de volver a equivocarme una vez más, primero los estudios, luego el amor... Y es que también me di cuenta que hay cuatro tipos de mujeres: las simples, las complicadas, las muy complicadas y las que me gustan a mi...
Este año, mi vida, dio muchos cambios bruscos que no consigo asimilar y es que, cuando uno está en lo que cree el punto más alto de la felicidad sólo piensa en cómo será la caída y en el miedo a poder arrastrar a los demás...
Este año, mi vida, dio muchos cambios bruscos que no consigo asimilar y es que, cuando uno está en lo que cree el punto más alto de la felicidad sólo piensa en cómo será la caída y en el miedo a poder arrastrar a los demás...
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