Desde hace unos días llevo una coña con mis amigos en la que yo tengo un amigo, no invisible, porque yo lo "veo", pero ellos no y hacen como si estuviera ahí, pero vamos, que es mi "amigo". Se llama Míguel, no Miguel, sino Míguel, con tilde en la "i", bueno, en realidad no se llama así, pero es que de donde él viene tienen unos nombres que nosotros no podemos pronunciar ni escribir. No, no viene de China, ni de ningún sitio parecido, viene de Saturno... bueno, de un anillo de Saturno. La cosa es que muchas veces "discuto" con Míguel y poco a poco, estos días me fui dando cuenta de que Míguel representa para mi todo lo que jamás fui, todo lo que no soy y todo lo que nunca seré. Supongo que me corroe la envidia de "tener al lado" a alguien como él.
Cuando uno no sabe cómo decir las cosas, necesita que alguien las diga por él, y si tiene miedo de decirlas en voz alta... ¿quién mejor para hablar que nuestro otro yo? ese que nadie ve, ese que nadie siente, ese que nadie oye, pero que siempre está ahí, que lo sabe todo de nosotros, que nos vio llorar, reir, gritar... Supongo que muchas veces los mejores amigos son siempre los que están ahí... aunque no estén. La pena de todo esto es que si fuera al revés, si Míguel tuviera mis valores y yo los suyos, posiblemente me iría mucho mejor en la vida, al menos soy consciente de ello...
Hace poco leí que un sabio dijo una vez: "Puedes tener lo que quieras, si sacrificas todo lo demás". Lo que en verdad quería decir es que no hay nada que no tenga un precio, así que antes de luchar más vale que pienses lo que quieres perder, el problema está cuando lo único que te queda por ganar es lo único que te queda por perder... ¿qué hacer?, tampoco importa mucho la respuesta... demasiado tarde ya para reflexionar...
Cuando uno no sabe cómo decir las cosas, necesita que alguien las diga por él, y si tiene miedo de decirlas en voz alta... ¿quién mejor para hablar que nuestro otro yo? ese que nadie ve, ese que nadie siente, ese que nadie oye, pero que siempre está ahí, que lo sabe todo de nosotros, que nos vio llorar, reir, gritar... Supongo que muchas veces los mejores amigos son siempre los que están ahí... aunque no estén. La pena de todo esto es que si fuera al revés, si Míguel tuviera mis valores y yo los suyos, posiblemente me iría mucho mejor en la vida, al menos soy consciente de ello...
Hace poco leí que un sabio dijo una vez: "Puedes tener lo que quieras, si sacrificas todo lo demás". Lo que en verdad quería decir es que no hay nada que no tenga un precio, así que antes de luchar más vale que pienses lo que quieres perder, el problema está cuando lo único que te queda por ganar es lo único que te queda por perder... ¿qué hacer?, tampoco importa mucho la respuesta... demasiado tarde ya para reflexionar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario